El Oficio de matar flores (Cuento)

Al joven Felipe, su familia le había dejado una sola cosa: un campo grande
y vasto con todo tipo de flores en las afueras de la ciudad, en el
famosísimo Valle Verde. Su familia se había dedicado a vender flores en
las avenidas más transitadas y en los mejores barrios de la ciudad, y se
habían hecho una reputación impecable por el carisma y la devoción que
le tenían a su negocio de flores. En su negocio, a diferencia de otros
negocios de flores, preferían vender arreglos de una sola flor en vez de
arreglos con todo tipo de flores, pues así apreciaban la singularidad de
cada flor. “Las flores son celosas, como las mujeres. Es mejor admirar una
a la vez,” le decía su padre…

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