“Días sin ti” de Elvira Sastre

“Cuando nos rompemos, resurgimos. Cuando olvidamos, recordamos. Cuando nos enamoramos, nos recuperamos. Y cuando morimos, sí, también vivimos.”


Días sin ti, como el mismo título lo sugiere, está lleno de duelos. Y para los que vivimos duelos en carne propia—también está lleno de reflexiones bastante útiles y poéticas. Eso es lo lindo de la literatura: encontrar refugio en palabras ajenas.

La dualidad de la narración es lo que más llama la atención. Por un lado, tenemos al escultor Gael, quien se enfrenta a nuevos retos, nuevos comienzos, y nuevas emociones a la par de una relación amorosa. En este personaje podemos encontrar la cotidianidad de la vida de hoy, y por ende es muy fácil ver el propio reflejo y los paralelismos de la vida propia con los de Gael. Encontrarse en Gael es inevitable y eso permite una instantánea conexión con la historia.

Por otro lado, tenemos la voz de la sabiduría en la abuela de Gael, Dora, quien narra su vida entre la guerra y la paz, entre dos países separados por el mar, entre exilios amorosos y políticos, y entre dos generaciones—la suya y la de Gael. La voz de Dora no es en presente, pues sirve, más bien, como constante guía para Gael en su duelo y constante crecimiento. Pero es esta misma voz la que brinda interminables reflexiones sobre la vida y cierta motivación para que Gael, a su propio ritmo, siga adelante.

La bella conexión entre Dora y Gael también es un reflejo de esa persona que está presente —aunque no siempre en cuerpo, pero sí en alma— en la vida de todo humano. Dora encarna a esa persona a la que de alguna manera uno se aferra en busca de constante ayuda y apoyo, porque todos tenemos a ese guía que nos encuentra aún cuando no sabemos que estamos perdidos.

Desde la primera página se percata uno de que Sastre empezó su trayectoria literaria con la poesía. A pesar de ser esta una novela con un flujo narrativo bastante tradicional, cada párrafo, cada diálogo, y cada hoja está repleta de versos en prosa que, por separado, bien podrían haber hecho otro libro de poesía.

Qué dicha es leer la primera novela de Sastre—porque su poética voz sigue ahí. 

Manos literarias 04/05/2022

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