
Saca ese libro a pasear. Llévalo en tu bolsa. Encuentra un separador que te guste tanto como para esconderlo en las hojas del libro y admirarlo cada vez que lo abres. Enrédate con los personajes. Desvélate con las historias. Busca las palabras que no entiendas. Recomiéndaselo a un amigo. Pon a volar esa imaginación. Reflexiona, escucha, medita. Responde ¿Cómo es el verde de sus ojos? ¿Qué tan vieja es la casa que habitan? ¿Cómo crees que ella besa? ¿Puedes escuchar el agua del río caer? ¿Entendiste la metáfora? ¿De quién es la voz que escuchas? ¿Te reconociste en alguna línea? ¿Qué tan fuerte se ríe? ¿A quién crees que se lo escribió? o quédate con la duda, también es válido. Como prefieras.
Pero explora diferentes autores, intenta nuevos géneros. Encuentra qué orden de palabras y qué tipo de narrativa te engancha más. ¿La poesía de Pablo Neruda? ¿La fantasía de J.K. Rowling? ¿El terror de Stephen King? ¿El romance de Nicholas Sparks? ¿Las novelas de Mario Vargas Llosa? ¿El misterio de Agatha Christie? ¿El feminismo de Chimamanda Ngozi Adichie? ¿Las fábulas de Italo Calvino? ¿Los cuentos de Julio Cortázar? ¿La biografía de Nelson Mandela? ¿La filosofía de Aristóteles? ¿Los ensayos de Octavio Paz? ¿Las aventuras de Julio Verne? ¿Las mujeres en Marcela Serrano? Tienes mil mundos que descubrir, y ninguna excusa para parar…
Manos literarias 12/05/2019